Tuesday, October 04, 2005

Educación: el objetivo del consenso

El desarrollo pasa por la creación de incentivos adecuados a la inversión más que por un mayor gasto fiscal en investigación y desarrollo.
Francisco Rosende
Publicado en El Mercurio, 04.10.05


Resulta notable la coincidencia que se aprecia en el debate público, respecto a la necesidad de situar el tema educacional en un lugar de privilegio de la agenda de políticas en los próximos años. Así, se trata de lograr un mejoramiento significativo en los indicadores de desempeño de nuestro sistema de educación básica y media, especialmente en lo que dice relación con los colegios públicos y subvencionados. Por otro lado, un tema directamente asociado a la educación, que ha surgido con fuerza en los últimos años en el debate público, es la recomendación de elevar significativamente el monto de recursos que se destina al financiamiento de la investigación y desarrollo (R&D), como mecanismo apropiado para conseguir un mayor dinamismo de la economía y un mayor valor agregado de nuestras exportaciones. (Es curioso, pero llama la atención el hecho que intempestivamente diversos economistas hayan visto en la inversión en R&D -y el consecuente aumento del gasto público en este rubro- la herramienta para sostener un mayor dinamismo de la economía). Si bien los diferentes indicadores de desempeño de nuestro sistema educacional muestran con claridad la existencia de importantes problemas en el funcionamiento del mismo -en sus diferentes niveles-, lo que hace necesario tomar medidas para enfrentar éstos, la importancia de mejorar la calidad de las políticas educacionales se hace aún más elocuente cuando este tema se examina en la perspectiva de la econometría del crecimiento. Así, al revisar trabajos recientes respecto a las consecuencias de diferentes acciones de política sobre la tasa de crecimiento de mediano plazo del producto, es fácil encontrarse con resultados bastante impresionantes. Por ejemplo, se indica que en la medida que los estudiantes chilenos de octavo básico logren mejorar su rendimiento en la prueba TIMSS (Trends in Mathematics and Science Study), de modo de alcanzar el nivel promedio de los cincuenta países que incluye este estudio, se lograría elevar la tasa de crecimiento del producto entre 0,7 y 2 puntos porcentuales al año, dependiendo del estudio. Otro resultado indica que un aumento del gasto en R&D de medio punto del PIB, provocará un incremento de la tasa de crecimiento de éste del orden de 0,4 punto porcentual. Podríamos seguir y los resultados sólo servirían para ratificar la importancia de elevar el compromiso de recursos en educación e investigación, como mecanismo para sostener un mayor crecimiento del producto. Más aún, el logro de progresos importantes en la calidad de nuestro sistema educacional no solamente permitiría aspirar a tasas de crecimiento del PIB más altas, sino que, además, hará posible lograr progresos duraderos en la lucha contra la pobreza, en el contexto de una distribución del ingreso más igualitaria.El desafío está claro, y logra concitar el apoyo de amplios sectores de la comunidad. El problema consiste entonces en definir la estrategia de política más adecuada para alcanzarlo. No obstante, me parece que una lectura inocente de los coeficientes mencionados para algún indicador de rendimiento escolar, o el gasto en R&D, podría dar origen a políticas que no sólo no apoyen la obtención de altas tasas de crecimiento, sino que incluso podrían perjudicar el logro de dicho objetivo. En particular, es importante advertir que este tipo de ejercicio omite la consideración del problema de financiamiento de las iniciativas de gasto asociadas al logro de los objetivos mencionados. Pensemos, por ejemplo, en una estrategia dirigida a elevar sustancialmente el gasto en educación y/o en R&D, a partir de aumentos en las tasas de impuestos a las empresas o a la renta de las personas. Sería cuestionable que esta combinación de políticas pudiera asegurar un mayor crecimiento. Más aún, es posible que dicha estrategia pudiese terminar resintiendo el dinamismo de la economía. Como ocurre en muchos problemas económicos, la respuesta correcta a la pregunta de si es conveniente elevar el gasto fiscal en educación y/o en R&D debe comenzar con un "depende", el que en este caso debería incluir consideraciones respecto al nivel existente de las tasas de impuesto que se quiere ajustar y la rentabilidad social del mayor gasto que se planea realizar, como también la de otros gastos del gobierno que podrían ser desplazados para hacer espacio a los nuevos programas.En cualquier caso, me parece discutible que pueda argumentarse que las tasas de impuesto son bajas en Chile. Cabe recordar que antes de la crisis asiática y la posterior bonanza de términos de intercambio, se creó una comisión dirigida a estudiar el incentivo al ahorro y/o la eliminación de los desincentivos, dado las dificultades que mostraba la economía para financiar tasas de inversión acordes con el logro de un crecimiento elevado. Por otro lado, el crecimiento que ha registrado la economía chilena en los últimos años, a pesar de las muy favorables condiciones externas, evidencia una pérdida de dinamismo, a la que no parece estar ajena la persistente discusión tributaria. Es oportuno recordar que el crecimiento depende esencialmente de la configuración de entornos favorables al desarrollo de la actividad productiva, más que en la vieja receta -inspirada en los modelos de "brechas"- de elevar ciertos coeficientes (de inversión o de gasto en R&D) a determinados números objetivos. En este contexto, perseverar en la fórmula de aumentar el gasto fiscal y las tasas de impuestos, puede terminar ocasionando daños importantes al dinamismo de la economía, aun cuando la justificación del mayor gasto parezca muy atractiva. Después del fuerte crecimiento que ha experimentado el gasto público en educación durante la última década y media, un camino lógico de avanzar en los próximos años es el de perfeccionar la estructura de incentivos vigentes en el ámbito de la educación. Ello tanto en lo que se refiere al diseño de los esquemas de subsidio a la demanda, como también en lo que dice relación con los premios -y castigos- por desempeño por el lado de la oferta. Como ocurre en cualquier otro sector de la economía.En el ámbito de las universidades, este criterio debería provocar un progreso no despreciable en los indicadores de investigación."Perseverar en aumentar el gasto fiscal y las tasas de impuestos puede dañar el dinamismo económico."

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